LA CARTA MAGNA DE SALISBURY

La ciudad de Salisbury se encuentra en Wiltshire, Inglaterra, y también es conocida como New Sarum. La población se encuentra rodeada de ríos todos ellos afluentes del río Avon, la principal corriente que atraviesa la urbe. En mitad de la ciudad, en un descampado de verde césped se levanta solemne la catedral de Salisbury. Es la única construcción medieval inglesa de este tipo que se terminó en sólo un siglo. Los trabajos comenzaron en el año 1220 y en 1320 ya se estaban poniendo las últimas piedras de la torre y la aguja, que alcanzaría los 123 metros siendo la más alta de toda Inglaterra. Sin duda este templo es baúl de muchos encantos que merecen ser admirados, así alberga el reloj en funcionamiento más antiguo de Europa (1386), es la catedral con más terrenos anexos del Reino Unido, tiene el claustro de mayor tamaño y contiene el coro más amplio y antiguo del país. Pero la joya que a mí más me llamó la atención es un original de la Carta Magna que se conserva a través de los años custodiada en esta parroquia.

La Carta Magna representa uno de los antecedentes de los regímenes políticos modernos en los que el poder del monarca o presidente se ve delimitado por un consejo, senado, congreso, parlamento o asamblea. Juan I de Inglaterra o más conocido como Juan sin Tierra se encontraba reinando el país en un momento bastante inestable. Bajo el sistema feudal el rey era una figura de autoridad importante pero la nobleza y el clero tenían en sus manos  mucho poder e incluso el monarca temía no gozar del favor de estos estamentos que disponían de grandes fortunas. En este momento los señores y los obispos se decidieron a desafiar los mandatos del rey debido sobre todo a los altos impuestos que éste cobraba cruelmente de sus súbditos. Juan sin Tierra debilitado por su derrota frente a los franceses en el 1214 y desesperado por evitar una guerra civil se reunió con los señores feudales en Runnymede, entre Windsor y Staines, al sur de Inglaterra. El 15 de junio de 1215 tras interminables negociaciones y a regañadientes acordó los términos del documento que hoy es uno de los más celebrados de la historia del país.

Su contenido, impulsado por las preocupaciones de los barones y la iglesia, fue diseñado para equilibrar las relaciones entre el rey y sus súbditos. El principio fundamental que reconoce la Carta Magna es que el rey no estaba por encima de la ley.  Algo que parece que en la actualidad se nos olvida e incluso ponemos por encima de la ley a sus yernos. Pero bueno volviendo a este avanzado pergamino medieval, contiene 63 cláusulas de las cuales tres siguen siendo leyes en la actualidad. Una defiende la libertad y los derechos de la iglesia inglesa, otra confirma las libertades y costumbres de Londres y otras ciudades, pero el tercero es el más famoso:

“No free man shall be seized or imprisoned, or stripped of his rights or possessions, or outlawed or exiled. Nor will we proceed with force against him except by the lawful judgement of his equals or by the law of the land. To no one will we sell, to one deny or delay right or justice.”

“Ningún hombre libre será puesto en prisión, o despojado de sus derechos o posesiones, o puesto fuera de la ley o en el exilio. Tampoco procederemos con fuerza en contra de él, excepto por el juicio legal de sus pares o por la ley del lugar. A nadie venderemos, a nadie negaremos  o demoraremos el derecho de justicia.”

La Carta Magna supuso un primer paso hacia la defensa de la libertad individual aunque un camino abierto por los poderosos para el disfrute de ellos mismos ya que en una sociedad tan jerarquizada como la feudal los hombres libres eran pocos. A pesar de las restricciones propias del feudalismo puede leerse a través de la historia la semilla que se plantó con estas concesiones. Procesos similares se estaban produciendo en otros lugares del mundo como en España en 1188, en las Cortes de León y en Hungría, la Bula de Oro de 1222 sancionada por el rey Andrés II. En agosto de 2009 la importancia mundial de la Carta Magna fue reconocida por la UNESCO e inscrita en la Memoria del Mundo, un proyecto que comenzó en 1992 con el fin de proteger y promover el patrimonio documental del mundo a través de la preservación y el acceso al mismo. Actualmente existen copias originales de la carta en la Catedral de Salisbury (la que mejor se conserva), el Castillo de Lincoln y el British Museum en Londres.

La catedral de Salisbury es una visita culturalmente enriquecedora y cargada de una arquitectura digna de admiración. La altura de la aguja provoca una sensación de elevación en su interior que sobrecoge a los visitantes. Además, pasear por las calles de Salisbury revela una ciudad apacible y con una construcción medieval muy atractiva. Es la ciudad más cercana a Stonehenge así que merece la pena pasar una noche en ella y a la mañana siguiente coger un autobús al monumento megalítico.

2 pensamientos en “LA CARTA MAGNA DE SALISBURY

  1. La mar de interesante, y precioso el texto de la tercera cláusula. Leyéndolo ahora, lamento no haber visitado Salisbury hace unos años cuando visitamos Stonehenge.

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