MONTMARTRE

Pasear por las calles de Montmartre es recorrer el barrio que ha mediados del siglo XIX acogió a artistas de todas partes del mundo, dándole a sus calles un ambiente bohemio del que todabía no se han desprendido del todo. Uno de los monumentos que más turistas atrae a este mágico rincón de París es la basílica de Sacré Coeur que corona la loma que conforma todo el barrio. También es objeto de múltiples visitas el cabaret más famoso del mundo; el Moulin Rouge. Callejuelas empinadas y muchas escaleras invitan a perderse a pie por sus recovecos, descubriendo carteles y chapas que nos indican las viviendas y estudios de pintores famosos. Puedes soñar mientras paseas con que estas recorriendo las mismas calles que un día pisó Pablo Picasso, Amedeo Modigliani, Vincent Van Gogh, Pierre-Auguste Renoir, Camille Pisarro, Toulouse-Lautrec o Edgar Degas. Después de admirar las obras de muchos de ellos en museos aquí encuentras un trozo de su vida. 

Como recuerdo viviente de lo que este lugar significó para el arte pictórico hoy en día pervive aun la Place du Tertre o como es más conocida entre los visitantes, la plaza de los pintores, la cual cada día se llena de pintores callejeros que ofrecen su arte a los transeúntes. Lo mismo hacen músicos, mimos y comediantes que alegran las calles de Montmartre.

Las calles de Montmartre esconden sorpresas inesperadas como la pared de los Te Quiero, al lado de la Plaza de Abbesser, donde se ve Te Quiero escrito en más de 300 idiomas. “¿Qué escolar no ha grabado con su navaja el nombre de su primer amor en su pupitre? ¿Qué adolescente no ha confiado a la piedra de un muro de su barrio, el secreto de un “Te quiero”? ¿Qué pareja no ha grabado sus iniciales sobre la corteza de un árbol en el interior de un corazón atravesado por una flecha? La iniciativa de Frédéric Baron se inscribe en esta larga cadena de pasiones mudas.” (Fragmento de la página oficial del Muro de los Te Quiero).

Uno de los sitios que más me llamó la atención se encuentra en la esquina de la calle Poulbot con la calle Norvins; la creperie Le Tire Bouchon. Una creperie en la cual los clientes no son olvidados, el recuerdo de su presencia pervive en el local en forma de firma, post-it con frases e incluso fotografías todo ello expuesto en sus paredes. El museo cambiante que supone este bar habla de la multiculturalidad de Paris por la variedad de idiomas, del humor de la gente, de amor, de la cantidad de turistas que visitan el barrio, de los artistas que lo atraviesan y dibujan algo en una servilleta para dejar su impronta. Un libro de visitas en el corazón de Montmartre. Recomiendo tomar una deliciosa crepe, tan típica de la ciudad de la luz, y pasar un rato conociendo a la gente que algún día pasó por allí y que al final es la mejor descripción de este ecléctico barrio. 

Un pensamiento en “MONTMARTRE

  1. También es interesante porque fue un sitio destacado durante la comuna de París. De hecho fue en Montmartre donde los guardias se negaron a disparar a la población y dio comienzo la comuna.
    La iglesia que corona Montmartre, el Sagrado Corazón fue construida como una forma de purificar el sitio de las herejíás de los comunards. David Harvey tiene un libro muy interesante llamado “París, capital de la modernidad” donde habla de estos temas.

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