INGAPIRCA

Ingapirca es la historia de Ecuador latiendo en los Andes sobre siglos de colonización. Comenzó siendo un asentamiento de la civilización Cañari, en el que construyeron un templo dedicado a la luna, su dios principal. Y cuando los Incas conquistaron estas tierras decidieron levantar en el lugar un templo al sol, pero respetaron las construcciones cañaris. estos templos que un día estuvieron llenos de gente guardan entre sus muros el conocimiento observacional de una cultura ancestral. Cada espacio y cada rincón de este conjunto esconde un significado. Es un rompecabezas en el que cuando las piezas están en su sitio y consigues las claves para descifrarlo puedes ver al puma que forma todo el conjunto. En ambas religiones éste fue un animal sagrado que representaba la fortaleza en la tierra. Así los huertos forman la barriga, el templo la cabeza y las contrucciones cañaris son las patas donde reside la fuerza, debido a que este pueblo resistió muchos años a la conquista inca. Estas culturas también adoraban las cóndor, como mensajero de los dioses, y a la serpiente, que podía comunicarse con el ultramundo. Ambas civilización tienen una conexión con la naturaleza de respeto y adoración, son un canto a la vida y la madre Pachamama. Sus dioses no son seres superiores sin ninguna unión o utilidad en el día a día más allá de su debota adoración y miedo. Sino que sus dioses (sol, luna, viento, rios, montañas…) les ayudaban a conocer los periodos de su cultura, los tiempos de cosechas y muchas más cosas relacionadas con su hacer diario.

Sorprende ver la precisión de la construcción inca. En el templo al sol aun hoy día es imposible introducir una navaja entre sus piedras que están colocadas a hueso. Existe una parte recostruida e impresiona ver que la inca se conserva mucho mejor. Con toda la tecnología actual y con las mismas piedras la calidad de la nueva obra es pésima en comparación con la inca.

¿Porqué estas culturas se fijaron en este lugar para construir sus santurarios sagrados? La principal razón que lo explica es que sea una pequeña altura en medio de un enorme valle, lo cual permite una visión privilegiada tanto del cosmos como de posibles ataques.

Otra pregunta importante es ¿Cómo pudo una civilización que nunca conoció la rueda ni animales de tiro expandirse en un territorio tan amplio y accidentado y mantener su poder salvando las distancias? En gran parte se debía a la figura de los Chasquis, que eras indios mensajeros. Éstos tenían un servicio de postas a lo largo de todo el territorio inca y este correo humano altamente preparado físicamente hacían la distancia entre Quito y Cuzco (1643 kilómetros) en tan sólo 8 días. Y más les valía, porque si fallaban en su misión y el mensaje no llegaba a tiempo lo pagaban con la vida. Los caminos incas, desde luego, no tienen nada que envidiar a las calzadas romanas, lo que ayudaba en la labor de estos correcaminos.

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