EL MONASTERIO DE PIEDRA

En Zaragoza, cerca del desierto de los Monegros, el agua se despeña libre en un remanso de paz llamado el Monasterio de Piedra. Siempre he pensado que a lo largo de la historia los más listos han sido los monjes que buscaban los mejores sitios y se los agenciaban, y este no podía ser menos. Corría el año 1194 cuando comenzó a construirse el monasterio para una orden cisterciense que veintitrés años más tarde se asentaría en el lugar. Permanecieron entre toda esta belleza natural hasta el siglo XVIII que fue ocupado por el ejército francés en la guerra de la Independencia. En 1837 llegó la desamortización de Mendizabal y con ella la expropiación del monasterio y sus tierras, que finalmente pasaron a manos privadas en 1840 en una subasta pública.

El lugar en el que se ubica el inmueble fue declarado como Sitio Histórico el 28 de diciembre de 1945. Foto: Sara Gordón

El lugar fue declarado como Sitio Histórico el 28 de diciembre de 1945. Foto: Sara Gordón

Pero de todo esto hace ya mucho tiempo, hoy en día las antiguas estancias monacales son habitaciones de un hotel de lujo con spa e hidromasajes, si los cistercienses hubieran sabido de tanta ostentación…

Los trece monjes que fundaron el monasterio venía del de Poblet. Foto: Sara Gordón

Los trece monjes que fundaron el monasterio venía del de Poblet. Foto: Sara Gordón

Lo realmente impresionante del lugar es el parque natural que consta de un recorrido de unos cinco kilómetros que te lleva a saltos cada vez más bonitos. El sonido del agua te acompaña durante toda tu estancia como hilo conductor de una naturaleza desbordante y grutas naturales de ensueño. En algún momento del recorrido hay miradores desde los que puedes admirar el parque como un oasis verde con el monasterio en el centro. Merece la pena reservar toda una mañana larga para la visita, si te gusta la foto divagarás durante horas con efectos sedosos.

El baño de Diana y al fondo la Cascada la Caprichosa. Foto: Sara Gordón

El baño de Diana y al fondo la Cascada la Caprichosa. Foto: Sara Gordón

Cascada Trinidad. Foto: Sara Gordón

Cascada Trinidad. Foto: Sara Gordón

Hilos de agua. Foto: Sara Gordón

Hilos de agua. Foto: Sara Gordón

El responsable del paisaje es el río Piedra. Foto: Sara Gordón

El responsable del paisaje es el río Piedra. Foto: Sara Gordón

Cueva de la cascada Cola de Caballo. Foto: Sara Gordón

Cueva de la cascada Cola de Caballo. Foto: Sara Gordón

La cascada Cola de Caballo es la más espectacular con más de 50 metros. Foto: Sara Gordón

La cascada Cola de Caballo es la más espectacular con más de 50 metros. Foto: Sara Gordón

La visita incluye un espectáculo de aves.

Buitre leonado. Foto: Sara Gordón

Buitre leonado. Foto: Sara Gordón

12 pensamientos en “EL MONASTERIO DE PIEDRA

  1. Tienes razón en lo de los monjes, los monasterios suelen estar situados en unos lugares maravillosos. Este no lo conozco pero me han dado ganas de visitarlos. Saludos, Sara.

  2. En su día a estos parajes los llamaban ‘desiertos’, por la paz y soledad. La primera vez que estuve fue inolvidable. Era invierno, hacía frío, y la mañana salió quieta y gris. El canto del agua se filtraba a través de la neblina y cada chorro o cascada era un descubrimiento, y las charcas y remansos, espejos. Ha pasado tanto tiempo…
    Gracias por llevarnos a tan singular paraje, y particularmente por haberme traído la evocación de un momento único y feliz. Un abrazo.

  3. Es un lugar precioso y como dices te inspira paz y tranquilidad. Ya sabían los monjes qué lugares escoger. Casi siempre los más “especiales”.
    Bellísimas fotografías!!!
    Un abrazo…

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